La Inteligencia Artificial en la publicidad: ¿El fin de una era o el renacimiento del valor humano?

A menudo se habla del impacto de la IA en la publicidad y en nuestra industria como algo que sucederá en el futuro. La realidad es que ese futuro ya llegó. La IA no es una promesa; es una herramienta activa que está transformando la manera en que producimos contenido, imágenes y estrategias.

Plataformas de generación de texto, video e imágenes han dejado de ser novedades curiosas para convertirse en instrumentos de trabajo diario. Su capacidad para generar resultados visuales y conceptuales en minutos —tareas que antes requerían días— ha cambiado las reglas del juego en términos de escala y velocidad.

La eficiencia es innegable

Los datos del mercado son claros y contundentes. La implementación de estas tecnologías ha permitido reducir significativamente los tiempos de lanzamiento de campañas y mejorar métricas clave, como el costo por adquisición y la tasa de clics en anuncios digitales. En el ámbito de la consultoría y la planificación estratégica, la productividad también ha visto un salto cualitativo.

En deMoraes Publicidad & Marketing entendemos que estas herramientas nos permiten prototipar ideas con mayor agilidad y explorar caminos creativos que, por costos o tiempos, antes hubieran sido descartados. Sin embargo, la velocidad no lo es todo.

La tecnología no reemplaza la creatividad real

El verdadero desafío surge cuando pasamos de la simple ejecución a la concepción de ideas originales. Aquí es donde la tecnología muestra sus limitaciones. Al basarse en patrones probabilísticos y datos preexistentes, los modelos de IA tienden a generar resultados “promedio”.

Diversos análisis sugieren que, si bien la IA entrega trabajos técnicamente correctos y prolijos, a menudo carece de los matices culturales, el humor y la capacidad de sorpresa que caracterizan a las grandes campañas. La tecnología tiende a suavizar las aristas, entregando propuestas “seguras” pero uniformes, lo que dificulta que una marca se destaque realmente en un mercado saturado.

Redefiniendo el valor que aportamos a su marca

Esta nueva realidad nos obliga a replantear la relación comercial entre agencia y cliente. Ya no tiene sentido medir el valor de nuestro trabajo únicamente por las horas dedicadas a la ejecución manual, ya que la tecnología ha comprimido esos tiempos drásticamente.

Al igual que en la clásica historia del experto que cobra por saber dónde golpear y no por el golpe en sí, el verdadero activo de nuestra agencia hoy es el criterio estratégico. La ejecución técnica —el diseño básico, las adaptaciones, los textos estándar— se está convirtiendo en un recurso accesible para todos.

Lo que no es un recurso genérico es la capacidad de entender la cultura de su empresa, conectar con las emociones de su audiencia y desafiar lo esperado. La IA puede ofrecer respuestas que suenan convincentes y seguras, pero que pueden estar completamente equivocadas o desconectadas de la realidad del negocio.

El rol del experto humano

En esta era digital, nuestro rol evoluciona hacia la curaduría y la dirección estratégica. Ante la infinidad de opciones rápidas que la tecnología nos ofrece, nuestra tarea es filtrar, seleccionar y perfeccionar. Debemos saber decir “no” a lo genérico para encontrar el “sí” que realmente aporte valor.

La experiencia, el instinto profesional y el entendimiento profundo del mercado son bienes que no se pueden automatizar. La IA nos ayuda a acelerar y escalar, pero el diferencial que construirá el valor de su marca sigue siendo, y será, fundamentalmente humano.